Jonathan Menkos

+ democracia + desarrollo + igualdad

Manifiesto de la elite rancia

Los hombres (no aceptamos mujeres) de la Liga de la elite rancia, sociedad de rentistas que ha vivido hasta hoy utilizando otros nombres (cámaras y gremiales) dadas las condiciones de la época, nos hemos puesto de acuerdo para hacer llegar al populacho de Guatemala nuestra visión sobre lo que queremos y no queremos que tenga Guatemala, nación que hasta el día de hoy hemos logrado construir libre y soberana.  La idea fundamental de este manifiesto es evidenciar que toda la historia de Guatemala ha sido una historia de lucha de clases, en la que nosotros hemos ganado y continuaremos ganando. Sin embargo, desde 2015 hasta ahora, finales de 2018, somos testigos de cómo la clase dominada nos ha estado mortificando con sus vanas ideas de justicia, igualdad y lucha contra la impunidad. Queremos con este manifiesto recordar al populacho guatemalteco —esa clase dominada a costa de hambre, ignorancia e incertidumbre—, las razones por las que no puede ni podrá emanciparse. ¡Populacho de Guatemala, no se unan, dense por vencidos!

Estamos orgullosos de lo que somos y de lo que hemos hecho: ¡Elite rancia y rentista de Guatemala, continuemos unidos!

  1. No queremos aumentar salarios porque, aunque esto tiene como efecto la subida de las ventas de algunos empresarios y la consecuente mejora de la economía (más actividad y más empleo), también eleva la idea de que los proletarios tienen derecho al bienestar y a exigir. Además, nuestros negocios más grandes no dependen de las ventas al populacho guatemalteco, sino de las exportaciones de café, cardamomo, azúcar, banano.

 

  1. Benditos nuestros tatarabuelos, bisabuelos, abuelos y padres que han hecho propias las tierras y los recursos naturales ajenos para plantar todo lo que nosotros ahora cosechamos y, léase bien, vendemos sin mayor valor agregado. Si nos va mal haciendo lo mismo que hace doscientos años, entonces le pedimos al populacho y al Estado que nos defiendan (con reducción del salario real, para los primeros y con subsidios, préstamos blandos o exoneraciones de impuestos al segundo).

 

  1. Ahora que hablamos de nuestros antepasados, advertimos que no queremos avanzar en la construcción de una memoria histórica porque nuestra riqueza proviene del robo de tierras y del apoyo ―humano, político y financiero― a la guerra civil guatemalteca. Tenemos demasiados muertos debajo de las alfombras de nuestras fincas, bancos y casas como para permitir que el populacho escudriñe buscando a sus familiares y amigos. Además, sepan que utilizaremos las armas tantas veces como sea necesario, que para eso tenemos ejército y generalitos de “plata (Q)”.

 

  1. Tampoco queremos justicia ni lucha contra la corrupción y la impunidad porque luego el populacho cree que todos somos iguales, error craso que no advertimos en su justa dimensión cuando estuvimos dispuestos a implantar eso de la democracia y, mucho menos, cuando dimos nuestro beneplácito para que se instalara esa maldición llamada Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig).

 

  1. La democracia ha sido buena en tanto el sistema vigente permita que el pueblo elija a los títeres que les ofrecemos y a los que financiamos como nos da la gana, lícita o ilícitamente. Ya estamos sacando al público a nuestros nuevos y viejos títeres. El populacho es tan simplón que ni reconoce a los viejos siquiera.

 

  1. Por cierto, no nos importa que el populacho termine odiando a nuestros títeres (Lucas García, Ríos Montt, Berger, Arzú, Pérez, Colom/Torres o Morales, por citar algunos ejemplos), casi siempre ese odio nos ha convenido para imponer al siguiente títere o como excusa para no pagar impuestos y reducir los bienes públicos y también los derechos de populacho. Sin embargo, no soportamos que el enojo sea contra nosotros: los titiriteros. Nunca más pasaremos por la humillación de tener que ir a tribunales o dar disculpas públicas por nuestros actos.

 

  1. Hemos ganado la batalla de posicionar en el populacho la idea de que en Guatemala se pagan muchos impuestos. Nosotros, en particular, tenemos empresas de cartón en España, Holanda, Bahamas, Panamá y en otros países en donde nos dan la ciudadanía por tener dinero y nos permiten trasladar los impuestos evadidos en Guatemala y otros flujos ilícitos. La idea de que se paga mucho es para que el populacho nos apoye en nuestro esfuerzo por asfixiar la Administración Pública. Instituciones públicas desnutridas son el terreno llano para nuestros negocios y para la privatización de los derechos: vamos bien haciendo que el populacho compre salud, educación y seguridad en el mercado. ¡Ya ni creen que sean derechos!

 

  1. Nuestros abuelos y nosotros repetimos esta frase sagrada: «los políticos y lo público nos debe caber en la billetera.» Los políticos porque deben ser fáciles y baratos de comprar; lo público porque debe ser fácil de vender y prostituir. Toda nuestra vida y nuestra muerte gira en torno al dinero. Sí, la codicia es nuestra característica principal y esta es como el agua salada: mientras más bebemos, más sed nos da. Sí, y qué.

 

  1. Sobre la libertad de prensa, consideramos que pagar anuncios en los medios de comunicación obliga a estos a no criticarnos porque la libertad de prensa tiene límites, a nuestro juicio, financieros.

 

  1. Para nosotros el libre mercado no se trata de reglas claras y universales para todos, sino de nuestra capacidad de hacer lo que sea necesario para preservar y acrecentar nuestros privilegios de elite: desde prestar nuestras fincas para el secuestro y la matanza del populacho, hacer lobby a favor de los gobiernos militares, capturar los partidos políticos, hasta invitar a Daniel Ortega y a Roberto Michelleti a nuestros eventos, o apoyar las decisiones dictatoriales de nuestro títere actual, perdón, presidente actual, Jimmy Morales. Sepan que estamos dispuestos a volver al pasado más hostil con tal de mantenernos en la cima de esta nación que hemos construido.

 

  1. Emprendedores es una categoría que hemos creado para darle ánimos a los desempleados y a los soñadores que no quieren aceptar que se están ahogando en este modelo económico que tiene contados a los ganadores ―nosotros, los de la elite―.

 

  1. A los empresarios innovadores y perseverantes, esos que a pesar de todas la trabas logran avanzar sin nuestra bendición, les compramos, les robamos o les asfixiamos el negocio. Tenemos un grupo de gente investigando quién está haciendo qué y tenemos los bancos para reconocer cuando un buen negocio está caminando sin nosotros. Por ejemplo, aquel migrante del populacho que puso una venta de pollo frito, se lo intentamos comprar y no quiso, entonces compramos a la empresa que le proveía el pollo crudo. Ahora uno de nosotros tiene el monopolio del pollo y ese retornado tiene que negociar con nosotros. Ven cómo funciona nuestro «libre mercado». Por ejemplo, así hicimos con el innovador que impulsó la venta de guacamol: nos gustó su pequeño negocio, así es que pusimos una fábrica más grande de guacamol, pedimos a nuestros amigos en los puestos de venta que nos dieran prioridad y lo asfixiamos, «compitiendo» en «igualdad de condiciones». Lo admitimos, nos gusta que otros asuman los riesgos para que nosotros recojamos sus frutos.

 

  1. Otro negocio en el que terceros asumen riesgos y nosotros las ganancias es la migración. El populacho camina y camina, con hambre, frío y violencia hasta llegar a Estados Unidos. Los que no se mueren y aquellos que logran pasar, allá encuentran trabajos extenuantes y mal pagados, pero que les hacen pensar que están viviendo un sueño, el americano ―hemos construido una Guatemala para que con un trabajo y un poco de comida el populacho se sienta en el paraíso—. Cuando envían sus remesas, fortalecen la economía de varias formas: nos dan dólares suficientes para pagar las importaciones, y sus familias se gastan casi todo consumiendo nuestros productos. Además, un migrante más es un miembro del populacho menos en el país, un hambriento menos, un indignado menos.

 

  1. Ahora estamos en la lucha ―¡nosotros sí luchamos por lo que ambicionamos!, por si no lo habían notado― porque desaparezca la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua). Estamos a tiempo de que Guatemala NO sea un país de lectores. Si con el populacho hambriento y analfabeta ya cuesta lidiar, imagínense qué pasaría si todos leyeran.

 

  1. En general, a los empresarios que se nos oponen (populacho con algo de plata), los asfixiamos con tasas de interés altas en sus préstamos y boicot de oportunidades. No nos referimos a los micro y pequeños empresarios, porque a esos normalmente les cobramos en nuestros bancos tasa de interés anual que solo si el negocio es muy bueno logra salir adelante, y si es así, lo pasamos al punto 12 de este manifiesto. Nos referimos a los empresarios que siendo más parecidos a nosotros intentan solidarizarse con las causas del populacho (lucha contra la corrupción y la impunidad, por ejemplo).

 

  1. Usamos la teología de la prosperidad para hacer negocios y mantener calladas a las ovejas, es decir, al populacho. También la usamos para mantener en casa a las mujeres y para construir la idea de que todos somos iguales, pero con los indígenas somos menos iguales. Buscamos exacerbar las formas de adoración para que estas sean lo más emocionales posible. Pedimos diezmo a cambio de salvación, sí, pero más importante, a cambio de «prosperidad», y ayudamos a construir redes de contactos de donde saldrán nuestros (pocos) mayordomos. Cómo ayuda ver que a nuestros títeres los abrazan los pastores y los clérigos de iglesias alejadas del comportamiento de Jesús pero muy mediáticas.

 

  1. Sepa el populacho que, a nuestro buen juicio, Marx está muerto, también Rosa de Luxemburgo, Mamá Maquín, Meme Colom, López Larrave, Fuentes Mohr, Locke, Gramsci, Keynes, Solón, Demócrito, Platón, Bobbio, Jessop, Boff, Franklin D. Roosevelt, Mazzucato. Exigimos que no los piensen, ni los recuerden, ni mucho menos los lean. Prohibimos que lean Don Quijote de la Mancha, Cuadros de Costumbres o La Calle donde tú vives, por considerarlos obra con intentos de modernizar a la sociedad que nosotros luchamos por mantener.

Hemos dicho. Amén y bendiciones.


Imagen tomada de: Pippo Lionni, publicada en el Blog de Público sobre el Capitalismo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 27 diciembre, 2018 por en Democracia, Desarrollo, Sin categoría y etiquetada con , , , , .

Ingresa tu correo electrónico y recibirás por esa vía todas las actualizaciones de este blog

Únete a otros 4.783 seguidores

Follow Jonathan Menkos on WordPress.com
A %d blogueros les gusta esto: