Jonathan Menkos

+ democracia + desarrollo + igualdad

Olof Palme: la primavera de la socialdemocracia

Justo ayer me prestaron un documental sobre la vida de Olof Palme, en la que se muestran sus luces y sus sombras, los tonos más profundos de cualquier ser humano que transita por la vida con ideales y luchas que deben sobrevivirle con el tiempo. El 28 de febrero de 1986, hoy se cumplen 29 años, era asesinado en Estocolmo, cuando era primer ministro en Suecia.

En el contexto de aquella época, en la que los neoliberales atracaban el mundo bajo las figuras histriónicas de Reagan y Thatcher, Olof Palme, fue una piedra en sus zapatos, no solo por la posibilidad de plantear una vía al desarrollo exitosa y más equitativa, sino porque nunca se quedó callado frente a la ignominia de las guerras  protagonizadas por las grandes potencias o aquellas conflagraciones contra la democracia. Fueron hermosas sus alocuciones en contra de la guerra de Vietnam y contra la invasión de Checoslovaquia y Afganistán; su decido apoyo a quienes sufrieron durante el golpe militar orquestado contra Allende (Chile), su apoyo a los uruguayos y argentinos víctimas de las dictaduras militares, su manifestación pública contra Franco (dictador español) y su lucha contra el apartheid en Sudáfrica, entre otras tantas manifestaciones que lo posicionaron como un defensor del entonces llamado Tercer Mundo.

Hoy en día, sí que nos hacen falta políticos y líderes de la estatura de Palme para denunciar a viva voz, para manifestar junto a los ciudadanos la vergüenza de las guerras en el mundo, del hambre, de la desigualdad, de la dicotomía actual de los Estados cuya debilidad se muestra en la destrucción de la protección social o en la endeble lucha contra los paraísos fiscales, mientras su fuerza es notoria para asumir las deudas privadas o para defender las causas y atropellos (bajos salarios, desempleo, expropiación de tierras, poca regulación de los intereses, desigualdad) de las élites económicas más rancias.

En lo económico, la visión de Olof Palme y del equipo que le acompañó durante sus largos e intensos años de vida política (fue primer ministro de 1969 a 1976 y de 1982 a 1986), continúan estando vigentes. Palme terminó la construcción del Estado de bienestar iniciado por su antecesor, el también socialdemócrata Tag Erlander, basado en un sistema de protección social universalista y con una amplitud de programas cuyo fin ha sido amortiguar el impacto de los choques externos sobre el bienestar de la población. Este modelo solo fue posible financiar con una política fiscal muy fuerte y basada en una tributación progresiva, la formalización del trabajo de las mujeres y un proceso de transformación productiva e innovación tecnológica. Aquellos años constituyen una gran revolución social e industrial, una verdadera primavera socialdemócrata. También se cimentaron las bases para que en la actualidad Suecia sea uno de los países más competitivos del mundo, sin que esto represente una minimización neoliberal de la protección social o una competitividad lograda con la expoliación de los trabajadores.

Al juzgar los hechos históricos, uno de los elementos que garantizó el éxito de esta visión, tanto en Suecia como en los países nórdicos, tiene que ver con que las clases trabajadoras urbanas y rurales de estos países construyeron  coaliciones políticas con productores agrícolas relativamente menores y con la pequeña burguesía urbana. En contraste, Guatemala y Centroamérica con excepción de Costa Rica, siempre ha sido una región gobernada para operar los intereses de elites agroindustrales y grandes terratenientes, a los que se han sumado en la actualidad, los intereses financieros y otros relacionados con la explotación de los recursos naturales y el crimen organizado.

En su vida privada, Palme, siempre fue austero. Al parecer, un viaje por los Estados Unidos de la postguerra, activó su pasión por la política y su lucha en contra de la pobreza y las grandes desigualdades. En el documental sobre su vida, se puede observar la casa que habitó en un barrio de clase media. De ahí no salió nunca, ni cuando fue ministro de educación, ni primer ministro. De hecho, la noche de su muerte, el primer ministro decidió caminar, sin escoltas, para estirar las piernas después de un día de extenuante trabajo de oficina.

Olof Palme (30Ene1927 – 28Feb1986), es uno de los políticos socialdemócratas más prominentes del siglo XX. Palme representa, hoy más que nunca, el ejemplo de que un político puede ser limpio, honesto y ganar batallas con el apoyo de las y los trabajadores y los pequeños y medianos empresarios, en un proyecto cuyo éxito social se base en una agenda de mejoras productivas y construcción de la equidad. Su conocimiento y su solidaridad con causas más allá de sus fronteras, también debe ser motivo de aprendizaje para los nuevos líderes progresistas. La lucha por una nueva humanidad debe animar a conocer lo que está sucediendo en el Polochic, en el bajo Aguán, en Atenas y en Palestina.

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3 comentarios el “Olof Palme: la primavera de la socialdemocracia

  1. Luis García
    27 marzo, 2015

    Sería posible contar con el link del video sobre la vida de Oaf Palme¿. Estoy suscrito a tu página. Podrías enviarmelo a mi correo o como te parezca mejor.

    Me gusta

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Esta entrada fue publicada en 28 febrero, 2015 por en Democracia, Desarrollo y etiquetada con , , , , .

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